Rumania, Un recorrido de leyenda

Rumania es una galería al aire libre con sus pueblos sajones de iglesias fortificadas en Transilvania; los monasterios pintados de la comarca de Bucovina; las Iglesias de madera de Maramureş y las fortalezas Dacias de los montes Orăştie.

Si algo puede caracterizar a Rumania en cuanto a su arquitectura es la profusión de iglesias y monasterios (muchos de ellos construidos por Esteban el Grande). Los instrumentos musicales tradicionales de Rumania incluyen el «cimpoi» (gaita), el «cobza» (un laúd con la forma de pera), el «nai» (especie de flauta de pan), diversas flautas como la ocarina, fabricada en cerámica y la «tilinca» (particular flauta sin orificios para los dedos). Sin embargo, el violín es el instrumento folclórico más popular de Rumania.

Su capital, fundada en las planicies, entre las laderas de los Cárpatos y el Danubio. Llamada la Ciudad de los Parques y Bulevares o la «Pequeña París del Este» en los años 30, con un falso centro reventado y barrios satélites de hormigón levantados a toda prisa. El nombre de Bucarest deriva según algunos de Bucur, que significa alegre. Para otros, sin embargo, proviene de un pastor local famoso en su tiempo. Lo que la historia cuenta es que la ciudad fue fundada por el príncipe Vlad Tepes, más conocido como Drácula.