Despunta el alba de otro día en Baros. Una brisa susurra a través de tu ventana abierta mientras el sol aclara el horizonte. La laguna más allá de tu terraza invita a un chapuzón matutino en las aguas claras y azules, lo mismo que hace más de 40 años, cuando Baros abrió sus puertas por primera vez.

Esos eran los tiempos donde los lugareños viajaban de isla a isla en barcos de vela llamados dhoni. Eran los tiempos en que las Maldivas se comunicaban con el resto del mundo mediante código Morse. Ha habido muchos cambios desde entonces, pero mucho más permanece igual. Baros sigue siendo un lugar de fascinante belleza natural.

Uno de los primeros complejos turísticos en abrir en las Maldivas, Baros establece el estándar al que los complejos turísticos más modernos aspiran. Décadas de funcionamiento les han enseñado que el lujo auténtico no necesita de trucos. En lugar de ello, ofrecen un servicio perfeccionado por décadas de certera atención hacia los detalles y un servicio cálido y amable, el tipo de servicio por el que las Maldivas son famosas. Prohiben el uso de drones en la isla para garantizar la privacidad de los viajeros.

La vida en Baros siempre ha sido un ejercicio en armonía. Tienen una variedad de cabañas frente a la playa y sobre el agua, construidas con madera y piedra arenisca. Y a lo largo de años de funcionamiento, han trabajado para conservar el entorno natural, desde sus límites en el arrecife privado de Baros, hasta su corazón de selva natural. 

Desde las villas con muros de coral y refrescadas con ventiladores del complejo original, Baros se ha convertido en un icono del lujo en Maldivas a lo largo de las últimas décadas. En la actualidad, las encantadoras villas le mantienen en un ambiente confortable, con características agradables como amplias piscinas y enfriadores de vino con vinos y champanes seleccionados.

Ahora, su misión es mantener viva la leyenda de Baros por muchas décadas más para todos los VIAJEROS DEL MUNDO.

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